La investigación creativo-performativa decolonial.

Las orientación que plantea Danzas Furiosas, es una investigación por medio de la práctica, pero el aspecto a resaltar es que ésta práctica no solo va de ser un sujeto-objeto de estudio, sino más bien de experimentar en colectivo. Entrando en una metodología de investigación basada en las artes (IBA) de manera colaborativa y personalmente con un interés en lo decolonial.

Dadas las condiciones del estado de emergencia, las colaboraciones se han dado de manera peculiar incidiendo en el uso de la virtualidad. El campo virtual ha dado la posibilidad de continuar con el trabajo, con el uso del diálogo reflexivo, diversas maneras de registro y la observación participativa. Con ello se da la posibilidad de que el concepto de práctica sea relocalizado, ya que aunque el desarrollo inicial no fue presencial, existe una práctica de investigación de material y una reflexión, que se va construyendo colectivamente por medio de plataformas de almacenamiento y consulta de archivos digitales populares. Aunque esto no correspondería en un 100% a una perspectiva decolonial, hicimos uso de tales plataformas debido a las condiciones de acceso a la tecnología de las que disponíamos en estas circunstancias particulares. Estos plataformas han consistido en:

  • Uso de Google Drive donde se almacenó la bibliografía de consulta para las sesiones.
  • Portafolios artísticos de los trabajos de investigación y videos donde se van almacenando las prácticas realizadas.
  • Hibridación de metodologías que se articulan desde el consenso y la horizontalidad sin jerarquía alguna.

Metodología de investigación basada en las artes (IBA)

La Metodología de investigación basada en las artes de acuerdo a que lo dicen Conelly y Clandinin, (1995, 2000); y también Lawler, (2002) tiene sus orígenes como parte del giro narrativo en la investigación en Ciencias Sociales a principios de los años 80 y que vincula, a partir de una doble relación, la investigación con las artes. Según Hernández (2008):

…por una parte desde una instancia epistemológica-metodológica, desde la que se cuestionan las formas hegemónicas de investigación centradas en la aplicación de procedimientos que ‘hacen hablar’ a la realidad; y por otra, mediante la utilización de procedimientos artísticos (literarios, visuales, performativos y musicales) para dar cuenta de los fenómenos y experiencias a las que se dirige el estudio en cuestión.

Entonces desde que el empirismo primero y el positivismo más tarde, establecen las bases del denominado método científico, de las cuales se ha naturalizado una relación de carácter unívoca entre investigación científica e investigación. Esta visión de la investigación científica se puede localizar dentro de la corriente dualista que ha marcado durante casi trescientos años al pensamiento occidental; y que ha significado aceptar como necesaria la separación entre el sujeto que observa e investiga, y el objeto observado y sobre el que se investiga. Además, de considerar que tanto el proceso como los resultados de la investigación convienen que sean cuantificados, es decir, reducidos a términos numéricos, en aras de una mayor objetividad y fiabilidad. A esto Hernández (2018) añade:

El arraigo de esta tradición como forma legítima de considerar lo que es (y no es) investigación ha llevado por ejemplo a considerar que son sólo los científicos vinculados a las Ciencias Experimentales quienes realizan investigación (de verdad), y a establecer una visión/posición jerárquica de éstos respecto, por ejemplo a los científicos sociales o a quienes realizan su tarea en el campo de las Humanidades.

Entonces después de la crisis de los supuestos del positivismo y del cientifismo, Ibáñez (1981, 2001) explica que la noción de investigación y la forma de abordarla se ha ido ampliando y extendiendo más allá de la limitada noción de investigación científica, que no permite el estudio de fenómenos complejos y cambiantes, como son los que tienen que ver con las maneras de dotarlos de significados a las actuaciones y experiencias de los seres humanos.

Así, Hernández (2008) aclara en su artículo La investigación basada en las artes. Propuestas para repensar la investigación en educación, que la investigación basada en las artes ha contribuido de manera notable el posicionamiento ‘construccionista’, es decir del proceder activo en el proceso de aprendizaje, donde según Gergen (2000) e Ibáñez (2001b) han cuestionado los supuestos, que han conformado la visión moderna sobre la investigación científica y la naturaleza del conocimiento que la rige, y que dividen en los siguientes apartados:

  • Los orígenes sociales del saber: el saber, la razón, la emoción y la moralidad no residen en la mente del individuo, sino en las relaciones interpersonales.
  • La influencia central del lenguaje: las descripciones que hacemos del mundo toman forma en el lenguaje o a través de los ‘juegos de lenguaje’; por tanto, es el lenguaje el que posibilita y condiciona su comprensión.
  • El envite político del saber: la distinción entre hechos y valores es indefendible, por tanto el sentido de objetividad hay que ponerlo entre paréntesis.
  • El yo en la relación: lo que está en la mente de un individuo no posee un carácter esencialista sino que es efecto de la esfera social circundante.

Por tanto la naturaleza de Danzas Furiosas no estuvo dada, sino que se gestó durante su práctica colectivizada. Es por eso que no hago uso de conceptos como la técnica de enseñanza, aspecto obligado que la pedagogía tradicional solicita dentro de los diseños curriculares. En cambio me orienté hacia la investigación basada en las artes (IBA) o, si se prefiere, investigación creativo-performativa la cual vincula la experiencia, la investigación, las artes y la educación y en donde doy ciertas directrices que me gustaría experimentar.

A modo de conclusión, la conexión que se gesta entre la metodología y la perspectiva teórica del proyecto, se fundamenta en los expertos que por otro lado, aclaran que la pedagogía decolonial no es más que una serie de herramientas pedagógicas críticas, con la intención de que en el proceso se vaya construyendo el aprendizaje, o lo que Ortiz & Salcedo (2014) denominan pensamiento configuracional, ubicando el conocer y su proceso en un camino diferente al pensar instrumental e individual que transita por una racionalidad medio-fin. Para terminar Hernández (2008) nos ayuda a entender tal conexión con las contribuciones de Barone y Eisner (2006), y que se reflejan en el uso de las siguientes caracterizaciones de la IBA en el proyecto:

  • Utilizar elementos artísticos y estéticos. Mientras que la mayoría de la investigación en Humanidades, Ciencias Sociales y Educación utiliza elementos lingüísticos y numéricos, la IBA emplea elementos no lingüísticos, relacionados con las artes visuales y performativas.
  • Buscar otras maneras de mirar y representar la experiencia. A diferencia de otras perspectivas de investigación, la IBA no persigue la certeza sino el realce de perspectivas, la señalización de matices y lugares no explorados. Por eso no persigue ofrecer explicaciones sólidas, ni realizar predicciones “confiables” sino que pretende otras maneras de ver los fenómenos a los que se dirija el interés del estudio.
  • Tratar de desvelar aquello de lo que no se habla. Tampoco pretende ofrecer alternativas y soluciones que fundamenten las decisiones de política educativa, cultural o social, sino que plantea una conversación más amplia y profunda sobre las políticas y las prácticas tratando de desvelar aquello que se suele dar por hecho y que se naturaliza.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s